Por 21 votos a favor, 5 abstenciones y 25 sufragios en contra, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU (CDH) sancionó en Ginebra a Rusia. Moscú no es miembro de este Consejo, pero participa como observador. Dicho Consejo ha prorrogado recientemente un mandato de vigilancia específica sobre la situación de los derechos humanos en Rusia, que puede hacer uso solamente de la palabra, lo cual no se produjo en esta ocasión, debido a la ausencia de sus diplomáticos en la sala.
El texto aprobado, propuesto por Irlanda en nombre de la Unión Europea, condena la «represión sistemática ejercida por la Federación de Rusia contra la sociedad civil, los defensores de los derechos humanos, y la disidencia política, necesitando una vigilancia internacional sostenida». En consecuencia «exhorta a las autoridades rusas a respetar las libertades fundamentales y a asegurar la participación política y un proceso electoral democrático».
No obstante, gozan de impunidad en Rusia «las ejecuciones extrajudiciales de críticos al gobierno, la erosión del pluralismo político, la represión sistemática de la sociedad civil, de los medios de prensa independientes, los periodistas, los pueblos autóctonos, y las minorías». La resolución demanda al gobierno de Vladímir Putin, a permitir que la Relatora Especial de este Consejo para Rusia, la búlgara Mariana Katzarova, tenga «libre acceso, completo y sin obstáculos al país, y permitirle contactar libremente con las partes interesadas, incluyendo a la sociedad civil y a los defensores de los derechos humanos, y a las personas detenidas».
La máxima instancia de la ONU en la materia se declara «profundamente preocupada por las informaciones según las cuales personas, incluyendo a los manifestantes pacíficos que hacen uso público de la palabra para denunciar la degradación del estado de derecho y la invasión rusa en Ucrania, resulten objeto de arrestos y detenciones arbitrarias en masa y sean acosadas».
Alfabéticamente, votaron a favor, Albania, Bulgaria, Chile, Colombia, Chipre, República Checa, Ecuador, Estonia, Francia, Gambia, Islandia, Italia, Japón, Islas Marshall, Holanda, Macedonia del Norte, República de Corea, Eslovenia, España, Suiza, Inglaterra. En cambio, se abstuvieron Angola, Benin, Bolivia, Brasil, Costa de Marfil, República Democrática del Congo, República Dominicana, Egipto, Ghana, India, Indonesia, Iraq, Kenya, Kuwait, Malawi, Mauricio, México, Pakistán, Qatar, Sudáfrica y Tailandia. Se opusieron Burundi, China, Cuba, Etiopía y Vietnam.
Los sondeos de opinión en Europa Occidental, dan cuenta que un 77% de la población comprende que la seguridad en Europa se está jugando en las estepas del Donbas. El 76% estima que la UE debe apoyar a Ucrania hasta conseguir una paz durable, y el 70% es favorable a mantener las sanciones contra Moscú hasta conseguir esa paz definitiva. A su vez, el 56% de la ciudadanía apoya que se mantenga el financiamiento europeo. Los únicos que dejaron caer a Ucrania han sido los Estados Unidos.
El principal aporte financiero a Ucrania es el de Alemania con 43 mil millones de euros de ayuda civil bilateral y cerca del 58 mil millones de euros de financiamiento militar, según cifras oficiales. Alemania impulsa una alianza con Francia, el Reino Unido y 30 países más, para que Ucrania haga frente a los rigores del invierno en puerta. La ONU pregona «esperar lo mejor es preparar lo peor». En los recientes bombardeos, Rusia atacó 40 depósitos de víveres utilizados por la ONU.
De momento, la gran incógnita, es que va a hacer la justicia de Europa Occidental con los 210.000 millones de dólares de sus reservas depositados por Rusia en el banco Euroclear de Bélgica, actualmente inmovilizados por las sanciones de Bruselas, más otros 25.000 millones repartidos en bancos privados de otros países de la UE, principalmente en Francia. Euroclear no es un banco comercial tradicional, sino un depositario central de valores que custodia y líquida activos, cuyos intereses se han destinado parcialmente a apoyar a Ucrania.
Desde Ginebra, Juan Gasparini.

