El fecundo aburrimiento de Julio Cortázar en Ginebra

El fecundo aburrimiento de Julio Cortázar en Ginebra

A mediados de 1955, Julio Cortázar fue contratado como traductor temporero en la sede europea de la ONU en Ginebra. El tedio parecía dominar la estadía, pero al margen de su trabajo, el aún casi desconocido escritor terminó uno de sus cuentos luego emblemáticos, “El...