El periodista y el militante

Editorial

El periodista y el militante En tanto observador del mundo, el periodista arroja una apreciación individual, distinta a la del militante, partícipe de un deseo colectivo. El periodista debe manifestar una toma de conciencia de la complejidad de la actividad política, sus contradicciones, puntualizando las diferencias que a veces se dan entre las promesas y la claudicación en los actos. Le cabe asimismo señalar el contexto, donde la supremacía de los imperativos de los partidos, clanes y organizaciones, suelen imponerse al interés general.En cambio, el militante asume gregariamente un proyecto y lo defiende tenazmente, abrazando sus claroscuros y concesiones. Resiste a la crítica y batalla para tomar o mantenerse en el poder. Por el contrario el periodista es una suerte de mercenario con principios. Gana un salario pero no escribe cualquier cosa. Tiene móviles y valores autónomos para apreciar la acción política, independientemente de compromisos sectoriales e ideologías. Su oficio es solitario. Fecunda obteniendo la confianza y el apoyo de los demás. Lo motiva la curiosidad y el entusiasmo por la información. Necesita firmeza para adquirir el conocimiento, enfrentar los obstáculos del combate profesional, y vencer a la ignorancia y el miedo.

última noticia

último reportaje

libro destacado

Montoneros, final de cuentas

Montoneros, final de cuentas

Paco Ignacio Taibo II, uno de los biógrafos del Che, decía en su libro sobre Ernesto Guevara que “en la historia nadie es propietario de documentos, tan solo de interpretaciones”. Lleva razón…

Juan Gasparini “Nunca mate a nadie”, dijo Sperisen al finalizar el juicio la semana pasada en Ginebra.24.04.2018 at 12:58 pmLike
Juan Gasparini Los militares argentinos reclaman llevar a la Cruz Roja Internacional sus quejas de la violencia guerrillera, 23/4/2018Juan Gasparini was live.23.04.2018 at 12:47 pmLike
Juan Gasparini No hay manto de impunidad alguno. Los hechos remontan a 1974 y ya fueron juzgados. Tampoco hay retroactividad posible para aplicar el Estatuto de Roma de 1998, sobre los crímenes de lesa humanidad, según su artículo 24. Desgraciadamente Larrabure se ahorcó en su lugar de detención. Es la versión del ERP, que siempre ha dicho y asumido la verdad. No hay comparación entre la violencia ejercida por la guerrilla, dirigida contra actores del conflicto político, y la de la dictadura que consistió en un ataque masivo y sistemático contra la población civil, practica generalizada de la tortura, desaparición del cuerpo de la víctima y 762 campos de concentración.21.04.2018 at 12:25 pmLike