El periodista y el militante

Editorial

El periodista y el militante En tanto observador del mundo, el periodista arroja una apreciación individual, distinta a la del militante, partícipe de un deseo colectivo. El periodista debe manifestar una toma de conciencia de la complejidad de la actividad política, sus contradicciones, puntualizando las diferencias que a veces se dan entre las promesas y la claudicación en los actos. Le cabe asimismo señalar el contexto, donde la supremacía de los imperativos de los partidos, clanes y organizaciones, suelen imponerse al interés general.En cambio, el militante asume gregariamente un proyecto y lo defiende tenazmente, abrazando sus claroscuros y concesiones. Resiste a la crítica y batalla para tomar o mantenerse en el poder. Por el contrario el periodista es una suerte de mercenario con principios. Gana un salario pero no escribe cualquier cosa. Tiene móviles y valores autónomos para apreciar la acción política, independientemente de compromisos sectoriales e ideologías. Su oficio es solitario. Fecunda obteniendo la confianza y el apoyo de los demás. Lo motiva la curiosidad y el entusiasmo por la información. Necesita firmeza para adquirir el conocimiento, enfrentar los obstáculos del combate profesional, y vencer a la ignorancia y el miedo.

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Montoneros, final de cuentas

Montoneros, final de cuentas

Paco Ignacio Taibo II, uno de los biógrafos del Che, decía en su libro sobre Ernesto Guevara que “en la historia nadie es propietario de documentos, tan solo de interpretaciones”. Lleva razón…

Juan Gasparini Me duele la muerte de Philip Roth. He leido unos 14 de sus libros. Me supo acompañar en horas dificiles. Se ha ido un grande de la literatura mundial. Que descance en paz.24.05.2018 at 03:37 pmLike
Juan Gasparini Estigmatización infundada contra los Montoneros, en un titulo que ni se compadece con el contenido del artículo. La tendencia revolucionaria del peronismo de los 70 no cometió crímenes de lesa humanidad. La guerrilla llevó a cabo delitos comunes que han prescrito porque no formaron parte de un ataque masivo y sistemático contra la población civil, requisito necesario para considerarlos de lesa humanidad.22.05.2018 at 02:42 pmLike
Juan Gasparini El autor sigue sin destapar, en esta segunda entrega, las fojas de su alter ego en los años 70, un ex militar que, pareciendo saltearse su etapa en la represión ilegal, da la impresión de asumir el inicio de su « experiencia en la cacería humana », durante la guerra de las Malvinas. Con la « euforia del sobreviviente », el citado protagonista principal de la novela, Remil, evoca « le herida fundamental. Todos fuimos heridos alguna vez y nos pasamos los años luchando contra ese accidente, que algunos ni siquiera somos capaces de reconocer ». Cita como si fuera propia la frase de un policía que lo formó: « Hice cosas de las que no me siento muy orgulloso ». Podría haber una tercera entrega: ¿se revelará el enigma de Remil? Valdría la pena.18.05.2018 at 05:14 pmLike